En el deporte y sobre todo en las competiciones, ser realista es imprescindible si de verdad queremos mejorar nuestro rendimiento
En cualquier faceta de nuestra vida y frente a lo que nos depara el día a día es recomendable ser realista que no es ser pesimista. Pues en el deporte y sobre todo en las competiciones ser realista es imprescindible si de verdad queremos mejorar nuestro rendimiento. Saber analizar las variables que se producen durante la disputa de una carrera, es una de las claves para evolucionar.
 
¿Por ejemplo, os suenan las siguientes frases?
Hoy las piernas no querían. La pelota no quiso entrar. El poste jugó en contra nuestra. El fútbol es así.
 
Pensar así no es ser realista. ¡Como si estos elementos tuvieran vida propia!
 
Si en un partido no se marca ningún gol es que no se ha tenido suficiente puntería o no se han hecho las cosas bien. En definitiva, no hemos sabido superar al contrario, pero os aseguro que los postes no juegan en contra de nadie.
 
Hay muchos deportistas que tienen por norma la queja cuando no les salen bien las cosas. Que si me han ganado por esto, que si por lo otro… un ejemplo son algunos pilotos de motociclismo: hoy me han ganado porque a la moto le faltaban 300 revoluciones por minuto o mi neumático ha salido defectuoso y se ha gastado antes que el de los otros. Es posible que algo de esto haya pasado, pero muchas veces son simples excusas y les es muy difícil reconocer la verdad. Pues por ahí hay que comenzar, reconociendo las cosas.
 
No hay que culpar a los demás de nuestros errores, hay que asumirlos y ponerles remedio para que no vuelvan a ocurrir. Son muy pocas las ocasiones en las que oímos: ¡me ha ganado porque hoy ha sido superior a mí!  Paradójicamente esta frase la suelen expresar grandes campeones cuando alguien contra todo pronóstico, les vence.
 
Normalmente cuando se pregunta a algún deportista cual es su objetivo, la respuesta es ganar. Esto es un error, para ganar es necesario hacer las cosas bien, ese debe ser el objetivo. Si lo hacemos todo bien llegará el resultado. Evidentemente hay que tener en cuenta otros factores para poder ganar una competición, como son nuestro nivel físico y técnico.
 
¿Qué quiero decir con todo esto? que en el mundo de las competiciones, no se puede descuidar ningún detalle, porque puede suceder que seamos los más fuertes, pero que por un descuido en alguna variable que se nos presente y que no podamos o sepamos controlar, nos ganen otros corredores. Seguramente estos tengan el mismo objetivo que nosotros y pondrán todo de su parte para conseguirlo, como debe ser.
 
Las carreras, a veces, las ganan los más listos, no los más fuertes. Ser realistas es saber analizar en su justa media una derrota, pero sobre todo saber analizar una victoria. A veces ocurre que como hemos ganado, ya no pensamos como se ha desarrollado la carrera. Por eso analizar una victoria es más que recomendable, puesto que haciéndolo nos daremos cuenta de todo lo que hemos hecho y nos ha salido bien, para mejorarlo si cabe y para tenerlo muy presente en las próximas competiciones.
 
También es muy importante analizar las derrotas. Si el análisis que hacemos es que “la pelota no quiso entrar” nunca vamos a solucionar nuestras deficiencias deportivas. Lo primero que debemos hacer es analizar nuestros puntos débiles sin hacer trampas, siendo muy sinceros y trabajar a fondo para mejorarlos. 
Un buen sistema es apuntar todo lo que nos parece bien hecho y lo que nos parece mal, con los motivos y sus porqués, y en las siguientes competiciones, ver si estamos corrigiendo los errores o seguimos incurriendo en los mismos.
 
Para derrotar a un rival lo que debemos hacer, de entrada, es entrenar más duro que él. Por sí sólo  no es garantía de que lo consigamos pero esta sí es una variable que podemos controlar nosotros. Lo que nunca debemos hacer es menospreciarlo, pensando aquello tan habitual en cuanto lo veamos en una línea de salida: “va, si a este le gano siempre” porque si ocurre lo contrario y nos gana él, el palo que no llevaremos será mucho más fuerte. 

Además, lo que vale para hoy a veces no vale para mañana y es de incautos pensar que los demás no van a mejorar nunca.

Que habitualmente le hayamos ganado siempre puede convertirse en una motivación extra para él y así entrenar más duro y mejor para conseguir derrotarnos.
 
Muchas personas piensan que para conseguir derrotar a un rival, hay que atacarlo por sus puntos flacos, pero eso también es un error. Hay que atacar los puntos fuertes, porque los débiles poco lo desestabilizaran, por contra atacando un punto fuerte sí se le puede hacer daño (deportivamente hablando, claro está).
 
Ser realistas es estar siempre con los pies en el suelo, por muchos éxitos que consigamos, porque también habréis oído en ocasiones la frase:” Lo difícil no es llegar, si no mantenerse” Pues bien esto es verdad a medias, llegar también es muy difícil, tanto que por ese mismo motivo es tan difícil mantenerse.
 

Cuanto más arriba estemos, más en objetivo nos convertimos para los otros corredores que pondrán en marcha todo su ingenio para derrotarnos, analizando nuestras cualidades, nuestra estrategia, nuestros puntos fuertes, etc. Por este motivo a veces es tan difícil repetir las mismas victorias. Una vez hayamos ganado, estamos en el punto de mira.

 

Por nuestra parte hay que hacer lo mismo:  analizar al rival e intentar saber donde nos puede hacer daño, intentar descubrir su estrategia, anticiparnos a sus movimientos. Si pensamos que somos los mejores en nuestro deporte o compitiendo, siempre nos ganará alguien.

 
Por este motivo hay que tener la inquietud de querer mejorar siempre, de evolucionar, de pensar que la próxima carrera es como si fuese la primera, en la que hay que cuidar el más mínimo detalle. Con el tiempo y la experiencia, todos tendimos a dar las cosas por hechas, descuidamos el calentamiento, la comida, no tenemos en cuenta el recorrido, etc. Si al final actuamos así, en lugar de avanzar, retrocederemos en nuestro nivel y nuestra preparación.
 
Todo esto puede parecer muy peliculero, pero cuanto más alto es el nivel de una competición, mas hay que cuidar estos temas y podéis estar seguros que en el deporte de alto nivel, las cuestiones tácticas son muchas veces las que hacen decantar la balanza.
 
Claro, es normal que penséis: “va esto a mi, con mi nivel, no me quita el sueño” Pues bien, aprender a ser realistas y a analizar las competiciones, es una buena manera de comenzar a entender lo que es la mentalidad de un deportista de elite.
 
Lluís Capdevila
Director de Extrem Team