Mejorar físicamente cuando se tiene un cierto nivel es muy difícil, pero aprender a competir, siempre es posible. Lluís Capdevila te da las claves para mejorar el modo en que compites y mejorar tus resultados

¿Pero competir no es salir y darlo todo, exprimirnos y sufrir al máximo, ponernos en una línea de salida con la única estrategia de exprimir nuestro cuerpo hasta la última gota de sudor? En definitiva, ¿competir no es salir a ganar? Si claro, pero esto sólo es una parte, la de competir.

Yo quiero hablar de la otra parte, la de saber competir, que es la interesante que sepamos aprender y poner en práctica. Saber competir es un arte y normalmente en los grandes campeones, es una de sus cualidades más importantes.

¿Cuantas veces no hemos visto competir a algún deportista que tiene unas marcas extraordinarias entrenando o en competiciones menores, y que a la hora de darlo todo en una gran competición no rinde a su nivel? Seguro que lo habéis visto en este sentido y también en el contrario, deportistas que suplen un nivel físico o técnico “justito”, con una magnifica estrategia de competición y que saben dar el máximo rendimiento en el momento oportuno, que además coincide con el más importante. En definitiva, son deportistas que se crecen ante un desafío, esto es saber competir. 

Además también lo son entre otras, estas apreciaciones a las cuales les adjunto un ejemplo que evidentemente no es el único. Cada uno deberíamos de ser capaces de encontrar nuestras respuestas mas adecuadas, para poder gestionar de la mejor manera posible las cuestiones planteadas.

Saber competir es tener todo lo controlable controlado

Tener todos los pasos previos a la salida como una rutina: desayuno, dorsal, calentamiento, saber los avituallamientos, distancia entre ellos, etc.

Saber gestionar los nervios y la tensión

No debemos obsesionarnos con el recorrido, ni los rivales, ni estar pensando constantemente en como nos irá en la carrera. Debemos pensar en lo que vamos a disfrutar del recorrido, por ejemplo.

Saber “leer” la competición en todo momento y ver como se está desarrollando

Hay que tener claro en qué punto podemos cambiar el ritmo, o darnos cuenta de en qué estado se encuentran los rivales

Saber redefinir la estrategia que teníamos, si es necesario, sobre la marcha

Salíamos a ganar y vemos que hoy no es el día, pero quizás si mantenemos el ritmo podemos entrar en el top ten, hemos de ser capaces de auto motivarnos con el nuevo objetivo al momento y seguir forzando para conseguirlo

Saber escuchar a nuestro cuerpo cuando funciona a pleno rendimiento

Saber en qué momento estamos a punto de pasarnos de ritmo y corregirlo para no reventar

Saber exprimirnos al máximo de nuestras posibilidades

Buscar constantemente la motivación suficiente para no bajar el ritmo cuando estemos sufriendo

Saber anticipar los malos momentos

Estar preparados para esa parte del recorrido que sabemos que no nos va nada bien, una subida muy fuerte, una zona técnica, o una bajada muy pronunciada

Saber “jugar” con los rivales

A veces hay que ser astuto y no enseñar todas las cartas a nuestros rivales, no demostrar que vamos pletóricos de fuerzas, porque ellos también tendrán su estrategia preparada para ganarnos.

Saber cuidar el más mínimo detalle antes, durante y después de la competición

Escoger bien el material a utilizar, el calzado más adecuado, el avituallamiento ideal, colocar bien el dorsal, estirar bien al acabar.

Saber ganar y saber perder

No hay que esconderse detrás de la expresión “soy el ganador moral de la prueba” por un motivo o por otro. Si gana otro es porque ha hecho las cosas mejor que nosotros. Valoremos pues, nuestros errores.

Saber analizar en su justa medida una derrota o una victoria

A veces nos creemos los mejores porque hemos ganado una carrera y no somos capaces de valorar correctamente el nivel de participantes inscritos

Saber competir es levantarse después de un mal momento o bajón físico en plena carrera

Hemos de estar preparados para algún imprevisto, una caída, un principio de pájara, una equivocación en el recorrido, si el daño no es grave, hemos de reponernos rápidamente y seguir rindiendo al máximo

Saber competir es saber gestionar todos los problemas que se presentan antes y durante una competición

Hay deportistas que por el simple hecho de no encontrar aparcamiento a su llegada a la zona de salida, les provoca un estado de nervios que puede echar por tierra toda la competición. Hay que ser previsores con los temas que parecen muy secundarios, pero que al final se pueden convertir en problemas serios

Saber competir es ser consciente de que por muchas carreras que ganemos, no debemos relajarnos nunca e intentar mejorar día a día

Si pensamos que somos los mejores en nuestra actividad deportiva, siempre nos ganara alguien

Saber competir es saber concentrarse plenamente en la competición

Debemos conseguir separar los temas externos a la competición (por lo menos el día de esta) y centrarnos en los problemas de la carrera. Puede pasar que estemos muy nerviosos en una salida y no sea como consecuencia de la carrera en sí, si no que acarreemos los nervios de un problema laboral. Es importante saber desinhibirse de los temas externos, en un momento concreto.

 

 

Estos son ejemplos, explicar aquí la solución mágica a todas estas cuestiones es imposible porque cada caso es un mundo, y cada deportista es diferente. Si somos competidores habituales y además capaces de reconocer nuestras debilidades y de ir poniendo remedio a cada una de ellas, buscando la mejor solución para nosotros, os puedo asegurar que con la misma forma física que tenemos, mejoraremos considerablemente en una competición. Mejorar físicamente cuando se tiene un cierto nivel es muy difícil, pero aprender a competir, siempre es posible.

Si queremos competir bien lo primero que debemos hacer, es reconocer nuestros errores, analizar nuestra manera de afrontar una competición y confeccionarnos una lista con todas nuestras debilidades (las que creemos que tenemos y las que nos comentan otras personas). No ganamos nada intentando disimular nuestra flaquezas, porque al final lo que conseguimos es engañarnos a nosotros mismos, lo que hay que hacer es intentar solucionarlas una a una. Si tenemos claras nuestras debilidades sabremos que es lo que tenemos que trabajar para mejorarlas.

Evidentemente hay cosas más fáciles de solucionar que otras y algunos temas deben pasar por un buen asesoramiento psicológico deportivo, o por un buen preparador físico, pero hay otras cuestiones que sí que podemos ponerles remedio nosotros mismos. Debemos encontrar nuestro “truco” para estar centrados 100 x 100 antes de una competición, al igual que tenemos un plan de entrenamiento, deberemos hacernos un plan de competición, donde tengamos clara una rutina pre- salida, donde estemos preparados y mentalizados de todo lo que va a ir sucediendo en los momentos previos y durante el desarrollo de la prueba.

En definitiva hemos de anticiparnos a los acontecimientos, lo que no puede pasar es que vayamos a remolque de los diferentes pasos pre salida, ir retrasados en el calentamiento, ir tarde a recoger el dorsal, no haber hidratado bien en el calentamiento, etc. Esto provoca que aparezcan esos nervios previos a las salidas, esa sensación de sequedad en la boca, esa salida pésima que nos puede condicionar toda la carrera... 

En fin, saber competir es también creer en nosotros mismos.