¿En qué consiste y para qué sirve la prueba que todos los médicos, preparadores físicos y competiciones serias te exigen?
Consumo máximo de oxigeno, ventilación, vatios de potencia,  umbral láctico, lactato máximo, umbrales aeróbico anaeróbico…¿De donde  salen todos estos datos?
Todos estos parámetros se pueden obtener mediante la realización de una prueba de esfuerzo.
 
Estas pruebas se pueden realizar de diferentes maneras, con diferentes protocolos: en laboratorio, mediante una cinta de correr, una bicicleta o un ergómetro de remo, pero también se pueden hacer en el propio terreno (prueba de campo) mediante  equipos portátiles.
 
También se pueden realizar pruebas indirectas  utilizando diferentes fórmulas que nos permiten estimar algunos de estos valores.
 
Sin embargo las pruebas de esfuerzo con análisis de gases y control de la respuesta cardíaca en el laboratorio de fisiología, con protocolos de esfuerzo específicos para el tipo de prueba que estamos preparando, es el tipo de valoración más completa y fiable.
 
Una prueba de esfuerzo determinará nuestros valores máximos, por decirlo de otra manera, nuestra cilindrada y nuestra potencia. Pero también, y esto es lo más importante: para comprobar que nuestra respuesta y adaptación, ante un ejercicio máximo es normal, en definitiva es una prueba de salud, que descartara posibles anomalías de nuestro organismo, y que servirá para saber si estamos en condiciones para ponernos a entrenar o competir en serio.
 
Por lo tanto pensar que una prueba de esfuerzo sólo es para los pros, es un error garrafal. Es la inversión más rentable que realizaremos en nuestra vida deportiva y en nuestra vida normal. Lo que inviertas en material te hará ser un corredor más guay, lo que inviertas en una prueba de esfuerzo te dará la certeza de que eres un corredor sano y longevo.
 
 
La prueba comienza con una revisión de salud básica, así como un electrocardiograma, si todo esta correcto, nos colocaran una serie de electrodos en nuestro cuerpo para ver el funcionamiento de nuestro corazón y controlar las pulsaciones y una máscara ajustada a nuestra cara que recogerá el aire inspirado y expirado durante el esfuerzo.
 
La prueba se inicia a un ritmo lento, y según el protocolo, cada minuto, o dos, o tres, se irá incrementando el ritmo ya sea corriendo en cinta, (kilómetros hora y desnivel), en bici (vatios de potencia mediante las piernas) o remando, (vatios de potencia mediante los brazos) hasta que no podamos aguantar el ritmo establecido, realmente hasta el total agotamiento, si damos el máximo de nosotros.
 
El aire que espiramos, es medido y analizado, respiración a respiración, mediante una turbina y un analizador de gases que determinan la ventilación (VE) y la concentración de oxigeno (VO2) y de dióxido de carbono (VCO2). La VE y el VO2 irán aumentando a medida que aumenta la intensidad del esfuerzo y que los músculos necesitan más oxigeno para trabajar, hasta llegar al consumo máximo de oxigeno (VO2max), que es la máxima capacidad de utilización del oxigeno por nuestro metabolismo y por tanto de producción energética aeróbica. Cuanto más alto el VO2max mejor rendimiento físico aeróbico.
 
En según qué protocolos, durante la prueba nos irán extrayendo pequeñas muestras de sangre, normalmente del lóbulo de la oreja, para controlar el nivel de lactato, (producto final del metabolismo anaeróbico de la glucosa)  y que determina la intensidad metabólica en cada momento de la prueba.
 
Durante la prueba se analiza continuamente la respuesta cardiovascular y el comportamiento del electrocardiograma de esfuerzo para comprobar la normalidad de la respuesta cardiaca.
 
Una vez finalizada la prueba el fisiólogo comprobará los valores máximos y determinará nuestros umbrales aeróbico-anaeróbico y demás variables relacionadas con el rendimiento.
 
Estos datos son los que una vez analizados cuidadosamente, servirán para programar las intensidades de nuestro entrenamiento, además de poder marcar unos perfectos ritmos de trabajo para cada sesión.
 
Otra prueba de esfuerzo realizada al cabo de unos meses, determinará nuestra progresión, nuestro estancamiento o nuestro sobreentrenamiento. En definitiva…nos volveremos a enfrentar a la máquina de la verdad.
 
Lo mejor es hacernos la prueba en el laboratorio de un centro deportivo de referencia, donde además de la prueba conseguiremos el asesoramiento más indicado sobre entrenamiento para poder rendir al máximo en las competiciones.
 
Una vez realizada la prueba obtendremos también un certificado de aptitud deportiva, que es necesario para obtener la licencia de corredor o que nos piden en muchas competiciones para tramitar nuestra inscripción.
 
Lluís Capdevila
Director de Extrem Team