Cuando nos proponemos superar algún gran reto deberíamos marcarnos unas normas estrictas de actuación y que estas fuesen conocidas y así poder estar plenamente satisfechos de lo conseguido.

Es de admirar lo que están haciendo algunos deportistas “amateurs” en competiciones y desafíos de montaña. Corredores con un nivel físico altísimo, a nivel de deportistas profesionales, que además de entrenar tienen su trabajo diario. ¡¡Chapeau!!

Además del nivel actual que hay en las competiciones, es espectacular los grandes retos que se proponen y afrontan algunos: records de subida, de subida y bajada, travesías, rutas en btt, etc.

Pues bien de este tema quería hablar, el tema de los records y demás retos en montaña. Quizás se tendría que “ordenar” un poco, pues actualmente cada uno marca sus normas para intentar un record. No hay un protocolo establecido que dicte unos mínimos para que todos partan del mismo punto.

Por ejemplo: si subimos y bajamos de una montaña con nieve, no es lo mismo si hay huella que si tenemos que abrirla, o si tenemos una asistencia que nos va dando o recogiendo el material conforme ganamos o perdemos altura, o avituallándonos, o si hacemos servir cuerdas fijas o no, etc.

Esta reflexión la hago porque si somos los primeros en decir que hemos establecido un record, deberíamos especificar como lo hemos logrado. Esta sería la manera de que alguien se planteara intentar batirlo, que para eso están los records. En atletismo por ejemplo, y no hay que “afinar” tanto quizás, un record puede no ser válido según el viento a favor que ha habido en el momento de hacerlo.

Un poco es lo mismo que con el tema de los ochomiles, con oxígeno o sin oxígeno. ¿Dónde está la línea que separa las dos maneras de afrontar una ascensión? Ha habido gente que ha tenido que ser rescatada de la montaña y se ha negado a tomar oxigeno argumentando que así no les contaba la ascensión sin oxígeno. No lo entiendo, te ayudan a bajar y ¿sí que vale?

Cuando nos proponemos superar algún gran reto deberíamos marcarnos unas normas estrictas de actuación y que estas fuesen conocidas y así poder estar plenamente satisfechos de lo conseguido. Creo que sería interesante que existiera un código ético basado en la seguridad, la honestidad y la buena praxis.

Y es que actualmente y “gracias” a las redes sociales, youtube, etc. nos quedamos alucinados con lo que hacen muchos deportistas extremos, y esto lo visionamos en unos pocos minutos. Pero, ¿nos preguntamos realmente el tiempo que se ha invertido en preparar algo así y el entrenamiento y pruebas que han hecho los especialistas para evitar accidentes? Aun así, por desgracia, hay muchos accidentes.

Y lo peor es que se está poniendo de moda, el a ver quién la hace más gorda. Superar un gran reto debería tener contenido, ser interesante, lógico y aportar algún valor, no intentarlo por el simple hecho del más difícil todavía.

El que hace una travesía sin parar, el que la hace sin dormir, el que la hace en invierno, en verano, sin asistencia, con asistencia, en autosuficiencia, a pie, en bici, en patinete, etc. Cada uno tendrá sus motivos y su manera más “pura” para hacerlo, pero una cosa es hacerlo para nosotros mismos y otra “venderlo” como un record.

¿Porque no aprovechar este desgaste físico monumental y darle una versión solidaria intentando recoger dinero para alguna fundación benéfica? ¿O buscar la colaboración con alguna empresa farmacéutica, instituto médico o universidad, y que ésta desarrollara un estudio sobre las alteraciones físicas y/o mentales, que sufre nuestro cuerpo al ponerlo en estos límites? Así se podría investigar sobre la prevención de las lesiones deportivas o la recuperación más efectiva de estas, por ejemplo.

Lo mismo podríamos hacer para el desarrollo de bebidas o comida energética, aunque nosotros personalmente no consiguiésemos ningún dinero. La empresa se comprometería a estudiar a fondo nuestras alteraciones y así poder desarrollar nuevos productos. Este sí sería un buen spot publicitario, y no el que normalmente realizan con tal o cual fulanito o fulanita famosos y que todos sabemos que lo que nos dicen: lo hacen por lo que cobran.

Ya sé que para muchos el hecho de marcarse un reto o de superar un objetivo les provoca una dosis muy importante de motivación, que les ayuda a entrenar con más ganas, y esto está muy bien. Pero estoy seguro que si además pudieran aportar, con su terrible esfuerzo, un plus de interés científico y/o social, la acción les aportaría todavía más motivación.